​Mercados: Argentina es oficialmente Emergente mientras Trump continua sumando aranceles

Por Leonardo Guidi de Grupo Carey SA

Finalmente, luego de un largo camino recorrido y con un intento fallido en 2017, nuestro país volvió a la lista de mercados emergentes del mundo de la mano del MSCI. Gracias a esto, ahora los ADRs argentinos están en el radar de muchos más fondos de inversión de los que estaban cuando éramos un mercado de frontera y por lo tanto podemos afirmar que, a partir de esta reclasificación, nuestro mercado ha ganado en eficiencia debido a que ahora, si alguna empresa argentina se encuentra muy barata (o muy cara), es mucho más probable que esa ineficiencia se corrija más rápido que antes gracias a que ahora hay muchos más inversores mirando nuestros activos financieros.

Fuente: https://www.msci.com/market-classification

Con respecto al Merval, a pesar de que esta semana ‘se vendió con la noticia’ de la entrada a emergentes, lo cierto es que volvimos a cerrar un mes en positivo luego de varios meses de baja producto de la incertidumbre económica y electoral y por lo tanto la pregunta es: ¿Cómo sigue esto ahora que los fondos ya entraron y la incertidumbre mucho no ha bajado?

Junio es un mes clave para quienes estamos invertidos en acciones argentinas debido a que finalmente sabremos quienes competirán en las elecciones para gobernar el país durante los próximos 4 años. Por ahora, el mercado está descuenta que Macri se presentará (no sabemos con qué vice), que la fórmula de Unidad Ciudadana se presenta con Alberto y Cristina, que el Peronismo Federal no es capaz de atraer los votos de los indecisos y que Massa, vaya a donde vaya, no mueve la aguja pero, al vivir en un país tan volátil como el nuestro en todo sentido, el mercado sabe que esto bien podría cambiar antes del 22 de Junio generando una escenario electoral muy diferente al que está actualmente descontado en el precio de las acciones, razón por la cual, ahora que los fondos de mercados emergentes que estaban obligados a entrar ya lo hicieron, tendremos movimientos más reales y ligados a expectativas en los ADRs a través de los cuales el mercado irá descontando mediante su movimiento durante las próximas tres semanas el panorama electoral que espera encontrarse en Agosto.

La valuación de las acciones de una empresa depende, en última instancia, de los cash flows que los accionistas esperan recibir en el futuro y del riesgo percibido sobre dichos flujos (tanto el riesgo del monto a cobrar como el del momento a cobrarlo) así que debido a esto es normal que, ante un panorama de incertidumbre creciente, el inversor sienta que los cash flows futuros que espera obtener de la empresa se vuelven cada vez más inciertos e insuficientes para compensar el riesgo asumido y que, debido a eso, decida vender sus acciones empujando a la baja su cotización.

En general, eso es lo que ha venido sucediendo con las acciones argentinas durante los últimos 12 meses ya que, como el contexto político y económico en el que se mueven la mayoría de las empresas cotizantes se tornó muy incierto y volátil (y el riesgo país de casi 1.000 puntos lo confirma), eso a su vez tornó inciertos y volátiles los cash flows que los accionistas de empresas argentinas esperaban recibir así que, como más incertidumbre es igual a más riesgo, muchos decidieron que no valía la pena el riesgo y decidieron venderlas.

Teniendo en cuenta lo anterior y sabiendo que las acciones argentinas están en su gran mayoría muy baratas pero que justamente lo están porque los cash flow futuros de las empresas descuentan una gran incertidumbre, tanto a causa de la política como de la macroeconomía para lo próximos meses, tenemos que ser conscientes de que sólo se justifica que compremos acciones si estamos dispuestos a tolerar volatilidades muy altas durante los próximos meses. O sea, las acciones de las empresas gasíferas, eléctricas y de los bancos está baratas, eso está claro, pero tenemos un gran foco de incertidumbre en saber con qué contexto político se encontrarán las empresas a partir del 10 de Diciembre ya que aunque hay consenso con respecto a que el contexto macroeconómico de la Argentina está muy complicado, la forma en la se intentará lograr que la economía vuelva a crecer luego de 10 años de estancamiento puede llegar a ser radicalmente diferente dependiendo de quién gane las elecciones y eso es justamente lo que mantiene a las empresas tan baratas; su riesgo operativo y su riesgo de financiamiento durante 2020.

Por el lado de EEUU, (ohh sorpresa) Trump continúa poniendo aranceles. En este caso su blanco elegido fueron los productos mexicanos a los que les impuso un arancel del 5% para, según él, incentiva al gobierno mexicano a actuar más seriamente en contra la inmigración ilegal de Mexicanos a EEUU.

Esta nueva movida arancelaria de Trump, por supuesto, generó más incertidumbre y caídas en los mercados, no tanto por la cantidad de dinero de la que estamos hablando (ya que es ínfima en relación a, por ejemplo, la guerra comercial con China) sino porque abre un nuevo frente de conflicto y nos da a entender que Trump está creando y dilatando conflictos para tener más buenas noticias que contar en la campaña electoral de 2020. Todo esto, por supuesto, puede hacerlo porque la economía estadounidense viene marchando muy bien, con bajo desempleo y baja inflación; caso contrario, no podría darse el lujo de generar conflictos con socios comerciales.

¿Quién está ganando hasta ahora la guerra comercial entre EEUU y China?

Para sacar nuestras conclusiones, miremos algunos indicadores económicos y financieros:

Para Trump, este es el logro más importante de esta guerra comercial y el dato que más utiliza para demostrar que EEUU está ganando aunque, como vemos en el gráfico, el déficit comercial de EEUU con China continúa siendo de más de USD 28.000 millones. De todas maneras, no podemos negar que, gracias a las medidas arancelarias tomadas por Trump, el deficit comercial de EEUU con China es actualmente el menor de los últimos tres años.

Esta es la otra cara de las reducción del déficit comercial de EEUU con China ya que, como dijo Milton Friedman “No existe tal cosa como un almuerzo gratis” y en este caso al ‘almuerzo’ lo están pagando los consumidores estadounidense al tener que pagar precios más altos por aquellos bienes que han sido alcanzados por los aranceles impuestos por el gobierno.

A pesar de que por ahora el aumento de precios no ha sido tan significativo (1,6%) sí es cierto que los precios de aquellos productos alcanzados por los aranceles han aumentado en EEUU y que no ha sucedido lo mismo en China debido a que los aranceles impuestos por este país han sido aplicados a insumos industriales y productos agrícolas pero no a productos de consumo final.

El crecimiento económico y el nivel de empleo de ambos países se mantuvieron sólidos durante este año que llevamos de guerra comercial. En ambos países las ventas minoristas cayeron un poco durante el último mes pero por ahora no lo hicieron de manera significativa como para temer por futuras recesiones.

El Yuan se devaluó un 7,5% con respecto al dólar durante 2018, lo cual le brinda a los productos chinos una ventaja de precios importante contra los aranceles estadounidenses aunque, al mismo tiempo, genera en el gobierno la necesidad de evitar que la moneda se devalúe demasiado ya que, de prolongarse mucho la debilidad del yuan, eso a su vez podría provocar presiones de la salida de capitales que actualmente están invertidos en activos chinos denominados en yuanes y forzar al banco central chino a vender reservas.

En 2018 los mercados bursátiles de ambos países cayeron pero el índice de acciones chinas cayó mucho más que su equivalente estadounidense, lo cual dicho sea de paso, era esperado debido a que China es un mercado emergente mientras que EEUU es una economía desarrollada pero, dejando eso de lado, lo cierto es que si medimos sus rendimientos desde el inicio de la guerra comercial, el índice de acciones estadounidense ha subido mientras que el índice chino ha bajado.

Las economías de ambos países han mostrado signos de desaceleración en su crecimiento durante el último trimestre pero es China claramente la que muestra una desaceleración más prolongada.

Aun así, en caso de que los aranceles continúen golpeando el crecimiento de la economía china, el presidente Xi Jinping tiene más poder de fuego que Trump para incentivar una aceleración en el crecimiento económico mediante la política monetaria y fiscal.

Durante 2018 la inversión estadounidense en China cayó muy poco respecto al año anterior mientras que la inversión China en EEUU se desplomó notablemente. Estamos hablando de una inversión extranjera directa que pasó de los USD 29.000 millones en 2017 a apenas USD 5.000 millones en 2018, una caída del 80% mientras que la FDI (Foreign Direct Investment) de EEUU en China cayó de USD 14.000 millones en 2017 a USD 13.000 millones en 2018.

Gracias a directivas adoptadas por Trump durante Mayo, ahora al mercado le queda claro que esta guerra comercial va para largo ya que ya no se detecta una actitud conciliadora y negociadora por parte de ambos países sino más bien que vemos ahora todo lo contrario con ambos países cerrándose sobre sí mismos.

En términos de crecimiento económico, ninguno de los dos países salen ganando con esta guerra comercial, como pueden comprobarlo leyendo cualquier libro de economía universitario así que, en definitiva, este conflicto se trata en realidad de geopolítica y en términos de rivalidad geopolítica, lo que verdaderamente importa es quien pierde más y cuánto tiempo está dispuesto a aguantar hasta sentarse a negociar. Por supuesto, ambos países creen que será el otro quien pierda más y por lo tanto cederá más pero tendremos que esperar un poco para verlo ya que, por ahora, los resultados no se decantan claramente hacia ninguno de los lados.

Para que quede claro: Trump no tiene prácticamente NINGÚN incentivo para cerrar un acuerdo comercial rápidamente con China y menos aún con la economía marchando bien y teniendo por delante, a tan sólo unos meses de distancia, el inicio de la campaña electoral de 2020 que podría sacarlo de la casa blanca en Enero de 2021; es más, no es casualidad que cada vez que se esté cerca de llegar a un acuerdo con China, Trump haga lo posible para dilatarlo exigiendo mucho más a su contraparte de lo que inicialmente se estaba negociando.

En resumen, para que Trump cierre pronto un acuerdo comercial entre EEUU y China este debería ser enormemente beneficioso para EEUU ya que, de lo contrario, el presidente estadounidense tiene incentivos de sobra para dilatar cualquier acuerdo comercial que sea medianamente beneficioso para ambas partes hasta que haya dado comienzo la campaña electoral de 2020 y pueda así anunciarlo como un gran logro de su gobierno a todos sus potenciales votantes.

¿Qué hacemos entonces? Obviamente que, si estamos comprados, lo lógico sería que mantengamos posiciones ya que teniendo en cartera acciones estadounidenses estamos invertidos en empresas que desarrollan sus actividades en un país cuya economía lo está haciendo mejor que nunca en toda su historia pero si tenemos dinero disponible y estamos deseando tomar posición yo esperaría un poco hasta que se aclare el panorama y el mercado comience a descontar algún tipo de resolución para estos conflictos que Trump ha inventado durante el último mes.

Recordemos que lo que más odia el mercado es la incertidumbre por lo que las acciones en general podrían reaccionar al alza incluso si se cierra un acuerdo comercial que no sea del todo favorable para EEUU pero que al menos le ponga un punto final a ese conflicto y genere certezas para los próximos meses. Con certezas, los precios de las acciones son mucho más proclives a subir mientras que con un alto nivel de incertidumbre tienden a lateralizar o incluso caer ya que como dije más arriba, en última instancia, los precios de las acciones dependen de los cash flow esperados por los accionistas y ante cash flow futuros más inciertos es obvio que muchos inversores preferirán vender y el precio de las acciones caerá.

Por último, esta semana se renovaron las preocupaciones acerca del crecimiento económico estadounidense con motivo de que la tasa del bono a 10 años continúa cayendo y se encuentra actualmente en 2,25%, a punto de caer por debajo de la tasa de la FED, lo cual nos señala que el mercado está descontado cada vez con más certeza que la FED bajará la tasa de interés en alguna de sus dos últimas reuniones del año así que, sobre esto, quiero hacer dos comentarios:

  1. La tasa del bono a 10 años incorpora en sí misma la tasa de inflación y la tasa de crecimiento real de la economía (promedio anual) esperadas para los próximos años así que, teniendo en cuenta que la inflación de 2019 para EEUU viene por debajo de lo esperado y que desde hace meses se habla de que el crecimiento económico de este país se desacelerará durante 2019 es totalmente normal que la tasa del bono a 10 años baje para reflejar el nuevo estado de situación.
  2. La curva de bonos mundial continúa siendo positiva y mantiene una pendiente saludable por arriba del 2% así que los bancos internacionales bien podrían tomar dinero prestado a corto plazo en Alemania o Japón aprovechando las tasas negativas para luego cubrirse con un futuro de tipo de cambio y de esa manera prestar ese mismo dinero a largo plazo en EEUU cobrando por ello una tasa mayor al 2%, gracias a lo cual, al menos en mi caso, no temo que EEUU entre en recesión en el corto plazo.

Informe en video: 

Si está interesado en conocer qué acciones puntuales de EEUU y Argentina estamos recomendando o conocer nuestras carteras sugeridas puede comunicarse enviando un email a contacto@grupocarey.com.ar

Para ver más análisis detallados de acciones e índices haga  click acá